Mi nostalgia me lleva a recorrer un camino que desconozco. Sin rumbo, ni destino alguno...solamente camino.
Mis pensamientos y deseos viajan a una velocidad indescifrable;
Por momentos temo no encontrar la distancia suficiente para detenerme en caso de acercarme al impacto.
Cuando este temor se instala en mí, cierro mis ojos, se me aparecen imágenes citadas por mis recuerdos.
Debo reconocer que lo profundo del indescifrable destino, me invita a ser parte de este juego de seducción de lo desconocido, que me atrae, me atrapa y me interna en algún indeterminable territorio de mi mente. En el cuál, con ojos entrecerrados, como si fuese otro hijo asiático del sol naciente, observo de manera disminuida y nebulosa; una calle...iluminada por focos mágicos sostenidos por mis deseos, y en el centro de la escena…un marco que deja entrever una figura que me observa.... y me dice :“soy parte de ti”.
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